Fake news de la Guerra Civil

Secretos del Barrio Gótico de Barcelona

Han tenido que pasar 80 años para mostrar públicamente en un panel informativo, el relato verídico de los hechos que acontecieron durante la Guerra Civil Española, concretamente lo sucedido a la Plaza San Felip Neri en 1938. En su momento se difundió otra versión. El fenómeno de las fake news no ha nacido en el siglo XXI.

Año 1938

30 de enero. Nueve de la mañana. El conocido ruido de la sirena alerta a los ciudadanos. La aviación italiana, aliada del frente nacional, bombardea Barcelona durante más de dos horas.

Cuarenta y dos personas se cobijan en la Iglesia de Sant Felip Neri, pero “cayó un obús que ocasionó la muerte instantánea de todos los niños -una veintena- y otras personas del vecindario que habían buscado refugio”, narró Josep de C. Laplana, director del Museu de Montserrat, en su obra L’oratori de Sant Felip Neri de Barcelona i el seu patrimoni artístic i monumental publicada en 1978.

La plaza quedó arrollada y solamente la iglesia se mantuvo en pie, conservando todavía hoy los agujeros en la fachada provocados por las deflagraciones.

El relato para la historia fue otro. Se difundió que los agujeros eran debidos a fusilamientos de sacerdotes.

Entrada de la Iglesia después del bombardeo
Fuente: Retrato del panel informativo

El relato para la historia fue otro. Se difundió que los agujeros eran debidos a fusilamientos de sacerdotes con el fin de culpabilizar al bando republicano. Las generaciones posteriores creyeron esta versión.

Año 2018

En un recoveco de la concurrida calle del Bisbe, en el casco antiguo de Barcelona, la callejuela Montjuïc del Bisbe oculta un pequeño tesoro: la plaza Sant Felip Neri. Un rincón que ha seducido a cineastas para rodar desde escenas de películas de renombre como El perfume, hasta secuencias de series televisivas.

Sin los focos ni las cámaras, es una plaza llena de vida. Se oye el griterío de niños jugando en frente de la escuela que lleva el mismo nombre, ajenos a la barbarie cometida más de 80 años atrás

 Aquests forats mortals de verola que desfigura les parets
 van ser, en altres temps, ferides obertes de guerra. 

Distintas voces, como Laplana, expusieron lo ocurrido realmente aunque no tuvo suficiente repercusión. Otras miradas muestran, pero no desvelan, como los versos compuestos en 1997 por el poeta Sam Abrams:

Se está debatiendo sobre el fenómeno de las noticias falsas, conocidas por el anglicismo fake news, pero vienen de lejos, y en algunos casos tienen que pasar decenas de años hasta que aflora la verdad.

No es hasta 2007 que una placa denuncia los hechos.

Placa conmemorativa
Fuente: Elisabet Cassà

Y tienen que pasar 80 años para dejar constancia de la crónica en un panel explicativo a pie de plaza, colocado en el 2018.

Dolors Obiols Travesset tuvo un papel destacado en la revelación de la verdad a la opinión pública, después de mantener contactos con el Ayuntamiento de Barcelona. Vecina del barrio y superviviente de los bombardeos, con once años de edad fue testimonio de la muerte de Joaquín, de quince, con quien había jugado el día anterior. Y se prometió que tenía que hacer algo. Lo contó en el documental La màgia de la plaça Sant Felip Neri: entre la vida i la memoria, del fotógrafo Sergi Bernal.

Obiols explicó también que en pleno siglo XXI había oído guías turísticos en la plaza relatando la versión de los fusilamientos a sacerdotes. “Quien sabe donde estaban los frailes”, se exclamaba indignada.

“Miedo, llorar i hambre tanto como quisieras”, declaró Joan Planas Riba, que en 1938 tenía 10 años y vivía cerca de la Catedral. Y añadió: “Mi hermana no quiere hablar con nadie de esa época”.

Las doctoras Laia Gallego y Queralt Solé, en su obra Edificios heridos. Propuesta para una arqueología de los bombardeos de la Guerra Civil Española (1936-1939) denunciaron también la ocultación de lo sucedido: “Las huellas de la metralla nos proporcionan información sobre la explosión y sus efectos, pero también sobre las políticas de silencio deliberadas impuestas durante la dictadura franquista que aún perviven hoy en día”.

Más historias entre los escombros

Algunas son simples anécdotas, otras sumas aberraciones. Lo cierto es que esta plaza con encanto, cuya fuente está rodeada por tres acácias, que rezuma tranquilidad al estar situada fuera de los ejes de tránsito rodado, alberga secretos e historias para desenterrar.

Las dimensiones de la plaza eran mucho más reducidas que en la actualidad. Adolfo Florensa Ferrer, arquitecto municipal, planificó su ampliación por la parte Este, aprovechando los destrozos de la bomba. Sus actuaciones urbanísticas como la apertura de la Vía Laietana para comunicar el Eixample con el Puerto, no han estado exentas de polémica ya que se destruyeron más de 2.000 casas incluidos edificios de valor histórico.

Después de la remodelación de la plaza se colocó la fuente, inicialmente coronada por la figura de un estudiante, la cual fue robada a principios de los 80 del siglo pasado y no se ha vuelto a restituir. Ahora las palomas posan cual estatua.

El arquitecto Antoni Gaudí cada día oía la misa en la Iglesia de Sant Felip Neri, y regresaba a la Sagrada Familia para supervisar las obras de construcción, que se han dilatado hasta el presente siglo. Mientras Gaudí recorría este trayecto del lugar de oración al trabajo, un tranvía le embistió. Murió tres días más tarde, el 10 de junio de 1926.

El Gremio de Maestros Zapateros se puede congratular de ser el más antiguo de Barcelona porqué se han hallado documentos datados de 1202. Se ubicaba en la calle Corribia, desaparecida tras los bombardeos y la reordenación urbanística del barrio antiguo ya mencionada. Finalmente, se asentó en un edificio de la reconstruida Plaza Sant Felip Neri, que en 1970 se reconvirtió en sede del Museo del calzado, de un siglo de historia. Según otras fuentes periodísticas, tuvieron que cerrar en 2015 “tras recibir una orden de desalojo por parte de laCongregació de l’Oratori de Sant Felip Neri, que regenta este inmueble situado en uno de los enclaves del barrio Gótico más transitados por los turistas. La propiedad pedía triplicar el precio del alquiler, una cifra que el gremio no podía asumir ya que los ingresos de las entradas de acceso, a 2,50 euros, no cubren los gastos“. Hoy día el edificio sigue cerrado.

Mucho que escarbar todavía en Sant Felip Neri.

Tal y como afirma Diana Sanjinés, venezolana afincada en Barcelona, “cada vez que visito esa plaza siento una energía muy poderosa y al mismo tiempo mucha tristeza”.

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