El techo que alberga celebridades

En el corazón de la comarca del Maresme se esconde Torrentbò, una entidad singular de población perteneciente al municipio de Arenys de Munt, a los pies de la carretera de Mata, que une las ciudades importantes de la comarca como Mataró y Calella. En este reducto encontramos masías con historia, una de ellas Can Gualba, propiedad del clan Goytisolo durante décadas o escondite de la cantante Madonna

La serpenteante carretera de Mata, poco transitada, nos adentra en un Maresme desconocido, lejos del bullicio de las playas en época estival. Desde una de las curvas se divisa una imponente mansión de tono amarillento, que pasa desapercibida si no se busca expresamente. Es la Masía Can Gualba, fuente de inspiración de los hermanos escritores José Agustín, Juan y Luís Goytisolo.

Miguel Dalmau en su obra Los Goytisolo, finalista del XXVII Premio Anagrama de Ensayo, considera que “vista a distancia, su aire era un tanto conventual”, y la describe como “un edificio de tres plantas, con una capilla adosada a un costado; una pequeña torre con cuatro ventanas, excelente mirador; una galería bajo el tejado cuyos ventanucos dan a las ramas de los árboles, y un gran desván o buhardilla llena de trastos”.

Aporta más detalles Miguel Samper, el último masovero de los Goytisolo: “En el piso del medio vivían ellos; el piso de arriba servía para poner trastos, no tenía ni luz; en el piso de abajo había una bodega, lo reformé y a un lado de la escalera había un salón con bóveda, construí un sofá de obra y ellos compraron cojines, y al otro lado hice una cocina enorme. Mi mujer era la que cocinaba. Comíamos juntos. Nadie se sentaba en la mesa si no estábamos nosotros. Nos querían mucho”.

Esbozo histórico

Catalina Taltavull Victory, abuela paterna de los escritores, aportó una dote abundante en su matrimonio con Antonio Goytisolo Digat, entre ellas una finca en Torrentbò, Can Gualba, que el marido gestionó a partir de 1878. Fue propiedad de la familia durante más de un siglo hasta su venta en 1983.

Registro fiscal de edificios, solares y fincas urbanas. Fuente: Arxiu Històric Arenys de Munt

En esta vivienda nació José María, el padre de los hermanos escritores. Sentía mucho apego a la casa pero su esposa, Julia Gay, no era partidaria de compartir todo el período estival con el clan Goytisolo, así que compaginaban la estancia con un chalet en Puigcerdà, o en Viladrau durante la guerra civil.

Narra Dalmau que “Durante la contienda la Masía Gualba había servido de refugio provisional a un grupo de vascos”, pero Joan Ramon Vidal, camarero del restaurante Els Tres turons en Torrentbò, sostiene que fue el lehendakari José Antonio Aguirre quien estuvo allí.

La defunción de Julia marcó para siempre las vidas de la familia Goytisolo

Julia Gay no presenció el fin del conflicto bélico, fue víctima de uno de los bombardeos sobre Barcelona en 1938. La defunción de Julia marcó para siempre las vidas de la familia Goytisolo. Juan en Autobiografía describe a su madre en la finca: “Estampas borrosas de la terraza de Torrentbó, sus eucaliptos, balaustrada, estanque con surtidores por boca de rana, banco de piedra, estrafalario cenador rústico. Ella, siempre ella, todavía ella, con botines, falda larga y holgada, corpiño y camisa veraniegos, cabellos color miel cuidadosamente recogidos.”

Julia Gay en Torrentbò
Fuente: Fondo José Agustín Goytisolo.
Universitat Autònoma de Barcelona

Los hermanos Goytisolo y Can Gualba

En su literatura encontramos referencias a la masía. Metafóricamente Luis habla de “La Mata” en Las afueras. O de “Vallfosca” en Recuento.

Juan en su Autobiografía expone hechos: “Ferlosio y su mujer acababan de regresar de un viaje a Italia y aceptaron de buena gana mi invitación a descansar en Torrentbó. Aquélla fue la primera de una serie de visitas recíprocas que se sucederían por espacio de dos años”.

Lo confirma Miguel Samper: “Venía todo tipo de gente: escritores, políticos, artistas, hasta el embajador de Cuba con escolta policial”. También relata que tanto Marta, hermana mayor de los escritores, como el poeta José Agustín, se casaron en la capilla de la masía.

Boda de José Agustín Goytisolo con Assumpció Carandell
el 24 de septiembre de 1955
Fuente: Fondo José Agustín Goytisolo.
Universitat Autònoma de Barcelona

Fruto de este matrimonio nace Julia cuyo nombre, prohibido en la familia durante casi 20 años, se vuelve a pronunciar. El abuelo José María renació, y jugaba con los primeros nietos. Sus estancias en Torrentbò fueron cada vez más prolongadas.

En la finca había un depósito con capacidad de 600.000 litros, lleno de agua proveniente de una mina. Según Samper se bañaban allí, especialmente la francesa Monique Lange, esposa de Juan, siempre aficionada a las superficies acuosas.

La pérdida de Masía Gualba, Dalmau la define como un “affaire vidrioso”. El biógrafo opina que los propietarios eran escritores, no gestores de fincas. Atribuye una mala administración de José Agustín, que Luís intentó salvar dignamente, mientras Juan ya pasaba largas temporadas entre Estados Unidos y Marruecos. Samper, más contundente, afirma: “Luís vendió la masía. Juan no quería porqué venía a veranear con su mujer. José Agustín tampoco, era el que más venía, los fines de semana. Pero aprovechando que no estaban se la vendió”.

Lo cierto es que Can Gualba fue el último paraíso perdido de los hermanos Goytisolo. Allí cada uno tenía su propio mundo, glosa Dalmau: “Sólo la lectura fue un hábito común a los tres aunque, lejos de unirles, los mantuviera repartidos ociosamente por las butacas y sillones de la Masía Gualba”.

Vecindario y masoveros

La residencia vacacional de los Goytisolo, es popularmente conocida como Can Golba. Y cualquier habitante oriundo de Torrentbò sabe de dónde hablamos al mencionar Can Gualba o Can Goytisolo.

Rosa Font, hija de los que fueron masoveros de Can Palomé, recuerda que en los primeros bancos de la Iglesia de Santa Cecilia de Torrentbò estaban ocupados por los Goytisolo, “són gent de diners” (son gente con dinero) cuenta que cuchicheaban los lugareños. “Teníamos envidia de la hija, era tan guapa”, rememora en alusión a Julia Goytisolo, hija de José Agustín.

Las puertas de Can Golba se cerraron al vecindario desde la marcha de los Goytisolo. La historia posterior se reconstruye a base de conjeturas, de retazos de conversaciones. Miguel Samper después de 37 años trabajando y viviendo en la masía, nunca más pisó sus terrenos tan conocidos. Sabe que se vendió a un holandés, luego a otro holandés, después a alguien de Barcelona. Un importante abogado, según aporta Rosa Lozano, hija de los antiguos masoveros de Mas Sardá, finca de los banqueros. Y en la actualidad es propiedad de unos franceses.

Placa de la entrada principal
Fuente: Elisabet Cassà

Otras huellas en la finca

Madonna actuó en el Palau Sant Jordi de Barcelona en el año 2001 y se alojó en la Masía. Circula por Arenys de Munt la anécdota que Andreu Majó, el alcalde durante este período, se personó para saludar a la cantante y entregarle como obsequio un cesto de cerezas d’en Roca, una variedad autóctona, pero no le fue permitida tal gentileza. Regresó sin cesto y sin ver a la reina del pop. Según leyenda urbana, Madonna nunca supo de las cerezas. Se debería preguntar al personal de seguridad si fueron de su agrado.

El Maresme menos conocido también oculta otras estrellas, Bono, el cantante del grupo irlandés U2, se hospedó durante 15 días en una masía en Sant Andreu de Llavaneres durante su estancia en Cataluña.

Encontramos sendos listados de casas en las relaciones del patrimonio histórico, arquitectónico y ambiental de los municipios. Contienen datos objetivos, numéricos, poco evocan. Solo los recuerdos y conversaciones pueden tejer una tela con las historias, las miradas, las voces difuminadas, casi enterradas en el olvido, como esta puerta cerrada a los lugareños y a los contadores de historias.

Puerta trasera de Can Gualba en desuso
Fuente: Elisabet Cassà

El restaurante Els Tres turons, también llamado Can Noé, con su oferta de cocina tradicional y de proximidad, disfruta de una posición privilegiada en el rango de establecimientos preferidos de los habitantes de primera y segunda residencia de la zona.

Su historia se remonta en el negocio familiar heredado de los padres y que han continuado los hijos. Hoy día permanecen Lluís y Joan Vallalta.

Terraza del restaurante Els Tres turons
Fuente: Elisabet Cassà

Terraza y comedor interior en la planta baja, acogedores por su punto rústico, en contraposición a la sala inmensa que recibe a los comensales en el piso superior. El ambiente es muy familiar y algunos camareros como Joan Ramon (JR) Vidal, son veteranos trabajadores del restaurante. Conocen perfectamente a los clientes, sus preferencias e incluso les reservan la mesa preferida. JR recuerda a comensales ilustres como los Goytisolo o el mismo entrenador de futbol Josep Guardiola, el cual entraba por la cocina para pasar más desapercibido, pero no tienen fotografías que lo ilustren, es lo que tiene “anar per feina” (ir de cara a la faena), sello inequívoco de la discreción y laboriosidad del servicio de Els Tres Turons.

Las raciones son más que generosas. Recomendamos los caracoles, cualquier carne o verdura a la brasa, y los postres de elaboración casera, especialmente la coca de crema, que emula al típico postre de Llavaneres, localidad cercana.

Al hallarse al pie de la carretera de Mata en Torrentbò, se agradece el aparcamiento de coches privado y gratuito.

Han llenado mesas hasta tres turnos distintos a la hora de comer y dos a la hora de cenar. Aunque la edad de los propietarios y el cansancio de los años de arduo trabajo han reducido el horario, en invierno solo sirven comidas. Ningún pariente ni trabajador quiere continuar con el negocio.

JR recuerda a comensales ilustres como los Goytisolo, hermanos escritores que habitaban la cercana masía Can Gualba, o el mismo entrenador…

Otra puerta que se cierra y otra historia para dejar escrita.

Vistas de Can Gualba desde Can Noé
Fuente: Elisabet Cassà

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